Un experto en senos, advierte de los problemas que puede producir un mal sujetador

Por: | Etiquetas: | Comentarios: 0 | septiembre 18th, 2012

El doctor Miguel Prats de Puig, experto en senos de la Clínica Planas de Barcelona, ha subrayado la importancia que cobra para las mujeres la elección del sujetador que, en su opinión, "debe contener pero no oprimir" ya que, en algunos casos, puede generar problemas en la piel o el pezón.
Este experto explica que si el sujetador deja marcas en la piel es porque es demasiado pequeño y que si, al levantar los brazos, se sube es que es demasiado grande. "Un sujetador demasiado grande no contiene bien el pecho, y éste se acaba moviendo en exceso. El movimiento descontrolado puede dar, además, problemas por roce en la piel, en el pezón o en ambos", precisa Prats de Puig.

Asimismo, el experto en senos asegura que un sujetador demasiado pequeño, puede clavarse. "Cuando hay un elemento que se va clavando de forma continuada, la grasa que hay debajo de la zona en cuestión sufre y, en algún caso puede dar lugar a un bulto duro, que no es cáncer pero nos puede confundir con él. En otras ocasiones, el exceso de roce de presión produce lesiones por aumento de color, lo que denominamos hiperpigmentación", argumenta.

Para evitar todos estos problemas y saber escoger un buen sujetador, hay que prestar atención a dos conceptos clave: la talla y la copa. Así, según Prats de Puig, "la talla es simplemente el contorno torácico bajo los senos". Y, por este motivo, basta con medir el contorno del torso, justo por debajo del pecho. El resultado se contabilizará de 5 en 5 centímetros, es decir, una talla 90 será la adecuada para una mujer cuyo contorno va de los 76 a los 84 centímetros.

El otro aspecto a tener en cuenta es la copa. Para calcularla, hay que utilizar una operación matemática simple que relaciona la medida del contorno bajo el pecho con la del contorno en la zona de máxima proyección, normalmente a la altura del pezón. Además, hay que tener en cuenta que cada talla tiene diversas copas. A cada tamaño de copa se le asigna una letra que va de la doble A a la doble D, y en algunos casos E y F.

Un buen truco, añade el doctor Prats de Puig, consiste en "comprobar que un dedo puede desplazarse con la mínima dificultad por debajo de la cinta del contorno, sin que se note holgado. Con la copa debe pasar lo mismo: que el pecho esté sujeto pero no oprimido".

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