Texto íntegro del discurso del Rey Felipe VI ante las Cortes

Por: | Etiquetas: | Comentarios: 0 | junio 20th, 2014

Felipe VI ha iniciado su discurso tras laproclamación como Rey expresando el reconocimiento y el respeto dela Corona a las Cortes, que ha recalcado que son las depositarias dela soberanía nacional.     Este es el texto íntegro de su discurso de 26 minutos ante lasCortes Generales:     "Comparezco hoy ante Las Cortes Generales para pronunciar eljuramento previsto en nuestra Constitución y ser proclamado Rey deEspaña. Cumplido ese deber constitucional, quiero expresar elreconocimiento y el respeto de la Corona a estas Cámaras,depositarias de la soberanía nacional. Y permítanme que me dirija asus señorías y desde aquí, en un día como hoy, al conjunto de losespañoles.     Inicio mi reinado con una profunda emoción por el honor quesupone asumir la Corona, consciente de la responsabilidad quecomporta y con la mayor esperanza en el futuro de España.     Una nación forjada a lo largo de siglos de Historia por eltrabajo compartido de millones de personas de todos los lugares denuestro territorio y sin cuya participación no puede entenderse elcurso de la Humanidad.

     Una gran nación, Señorías, en la que creo, a la que quiero y a laque admiro; y a cuyo destino me he sentido unido toda mi vida, comoPríncipe Heredero y -hoy ya- como Rey de España.     Ante sus Señorías y ante todos los españoles -también con unagran emoción- quiero rendir un homenaje de gratitud y respeto haciami padre, el Rey Juan Carlos I. Un reinado excepcional pasa hoy aformar parte de nuestra historia con un legado políticoextraordinario. Hace casi 40 años, desde esta tribuna, mi padremanifestó que quería ser Rey de todos los españoles. Y lo ha sido.Apeló a los valores defendidos por mi abuelo el Conde Barcelona ynos convocó a un gran proyecto de concordia nacional que ha dadolugar a los mejores años de nuestra historia contemporánea.     En la persona del Rey Juan Carlos rendimos hoy el agradecimientoque merece una generación de ciudadanos que abrió camino a lademocracia, al entendimiento entre los españoles y a su convivenciaen libertad. Esa generación, bajo su liderazgo y con el impulsoprotagonista del pueblo español, construyó los cimientos de unedificio político que logró superar diferencias que parecíaninsalvables, conseguir la reconciliación de los españoles, reconocera España en su pluralidad y recuperar para nuestra Nación su lugaren el mundo.     Y me permitirán también, Señorías, que agradezca a mi madre, laReina Sofía, toda una vida de trabajo impecable al servicio de losespañoles. Su dedicación y lealtad al Rey Juan Carlos, su dignidad ysentido de la responsabilidad, son un ejemplo que merece unemocionado tributo de gratitud que hoy -como hijo y como Rey- quierodedicarle. Juntos, los Reyes Juan Carlos y Sofía, desde hace más de50 años, se han entregado a España. Espero que podamos seguircontando muchos años con su apoyo, su experiencia y su cariño.     A lo largo de mi vida como Príncipe de Asturias, de Girona y deViana, mi fidelidad a la Constitución ha sido permanente, comoirrenunciable ha sido -y es- mi compromiso con los valores en losque descansa nuestra convivencia democrática. Así fui educado desdeniño en mi familia, al igual que por mis maestros y profesores. Atodos ellos les debo mucho y se lo agradezco ahora y siempre. Y enesos mismos valores de libertad, de responsabilidad, de solidaridady de tolerancia, la Reina y yo educamos a nuestras hijas, laPrincesa de Asturias y la Infanta Sofía.     Señoras y Señores Diputados y Senadores,     Hoy puedo afirmar ante estas Cámaras -y lo celebro- que comienzael reinado de un Rey constitucional. Un Rey que accede a la primeramagistratura del Estado de acuerdo con una Constitución que fuerefrendada por los españoles y que es nuestra norma suprema desdehace ya más de 35 años.     Un Rey que debe atenerse al ejercicio de las funciones queconstitucionalmente le han sido encomendadas y, por ello, sersímbolo de la unidad y permanencia del Estado, asumir su más altarepresentación y arbitrar y moderar el funcionamiento regular de lasinstituciones.     Un Rey, en fin, que ha de respetar también el principio deseparación de poderes y, por tanto, cumplir las leyes aprobadas porlas Cortes Generales, colaborar con el Gobierno de la Nación -aquien corresponde la dirección de la política nacional- y respetaren todo momento la independencia del Poder Judicial.     No tengan dudas, Señorías, de que sabré hacer honor al juramentoque acabo de pronunciar; y de que, en el desempeño de misresponsabilidades, encontrarán en mí a un Jefe del Estado leal ydispuesto a escuchar, a comprender, a advertir y a aconsejar; ytambién a defender siempre los intereses generales.     Y permítanme añadir, que a la celebración de este acto de tantatrascendencia histórica, pero también de normalidad constitucional,se une mi convicción personal de que la Monarquía Parlamentariapuede y debe seguir prestando un servicio fundamental a España.     La independencia de la Corona, su neutralidad política y suvocación integradora ante las diferentes opciones ideológicas, lepermiten contribuir a la estabilidad de nuestro sistema político,facilitar el equilibrio con los demás órganos constitucionales yterritoriales, favorecer el ordenado funcionamiento del Estado y sercauce para la cohesión entre los españoles. Todos ellos, valorespolíticos esenciales para la convivencia, para la organización ydesarrollo de nuestra vida colectiva.     Pero las exigencias de la Corona no se agotan en el cumplimientode sus funciones constitucionales. He sido consciente, desdesiempre, de que la Monarquía Parlamentaria debe estar abierta ycomprometida con la sociedad a la que sirve; ha de ser una fiel yleal intérprete de las aspiraciones y esperanzas de los ciudadanos,y debe compartir -y sentir como propios- sus éxitos y sus fracasos.     La Corona debe buscar la cercanía con los ciudadanos, saberganarse continuamente su aprecio, su respeto y su confianza; y paraello, velar por la dignidad de la institución, preservar suprestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente,como corresponde a su función institucional y a su responsabilidadsocial. Porque, sólo de esa manera, se hará acreedora de laautoridad moral necesaria para el ejercicio de sus funciones. Hoy,más que nunca, los ciudadanos demandan con toda razón que losprincipios morales y éticos inspiren -y la ejemplaridad presida-nuestra vida pública. Y el Rey, a la cabeza del Estado, tiene queser no sólo un referente sino también un servidor de esa justa ylegítima exigencia de los ciudadanos.     Éstas son, Señorías, mis convicciones sobre la Corona que, desdehoy, encarno: una Monarquía renovada para un tiempo nuevo. Y afrontomi tarea con energía, con ilusión y con el espíritu abierto yrenovador que inspira a los hombres y mujeres de mi generación.     Señoras y Señores Diputados y Senadores,     Hoy es un día en el que, si tuviéramos que mirar hacia el pasado,me gustaría que lo hiciéramos sin nostalgia, pero con un granrespeto hacia nuestra historia; con espíritu de superación de lo quenos ha separado o dividido; para así recordar y celebrar todo lo quenos une y nos da fuerza y solidez hacia el futuro.     En esa mirada deben estar siempre presentes, con un inmensorespeto también, todos aquellos que, víctimas de la violenciaterrorista, perdieron su vida o sufrieron por defender nuestralibertad. Su recuerdo permanecerá en nuestra memoria y en nuestrocorazón. Y la victoria del Estado de Derecho, junto a nuestro mayorafecto, será el mejor reconocimiento a la dignidad que merecen.     Y mirando a nuestra situación actual, Señorías, quiero tambiéntransmitir mi cercanía y solidaridad a todos aquellos ciudadanos alos que el rigor de la crisis económica ha golpeado duramente hastaverse heridos en su dignidad como personas. Tenemos con ellos eldeber moral de trabajar para revertir esta situación y el deberciudadano de ofrecer protección a las personas y a las familias másvulnerables. Y tenemos también la obligación de transmitir unmensaje de esperanza -especialmente a los más jóvenes- de que lasolución de sus problemas y en particular la obtención de un empleo,sea una prioridad para la sociedad y para el Estado. Sé que todassus Señorías comparten estas preocupaciones y estos objetivos.     Pero sobre todo, Señorías, hoy es un día en el que me gustaríaque miráramos hacia adelante, hacia el futuro; hacia la Españarenovada que debemos seguir construyendo todos juntos al comenzareste nuevo reinado.     A lo largo de estos últimos años -y no sin dificultades- hemosconvivido en democracia, superando finalmente tiempos de tragedia,de silencio y oscuridad. Preservar los principios e ideales en losque se ha basado esa convivencia y a los que me he referido antes,no sólo es un acto de justicia con las generaciones que nos hanprecedido, sino una fuente de inspiración y ejemplo en todo momentopara nuestra vida pública. Y garantizar la convivencia en paz y enlibertad de los españoles es y será siempre una responsabilidadineludible de todos los poderes públicos.     Los hombres y mujeres de mi generación somos herederos de esegran éxito colectivo admirado por todo el mundo y del que nossentimos tan orgullosos. A nosotros nos corresponde sabertransmitirlo a las generaciones más jóvenes.     Pero también es un deber que tenemos con ellas -y con nosotrosmismos-, mejorar ese valioso legado, y acrecentar el patrimoniocolectivo de libertades y derechos que tanto nos ha costadoconseguir. Porque todo tiempo político tiene sus propios retos;porque toda obra política -como toda obra humana- es siempre unatarea inacabada.     Los españoles y especialmente los hombres y mujeres de migeneración, Señorías, aspiramos a revitalizar nuestrasinstituciones, a reafirmar, en nuestras acciones, la primacía de losintereses generales y a fortalecer nuestra cultura democrática.     Aspiramos a una España en la que se puedan alcanzar acuerdosentre las fuerzas políticas sobre las materias y en los momentos enque así lo aconseje el interés general.     Queremos que los ciudadanos y sus preocupaciones sean el eje dela acción política, pues son ellos quienes con su esfuerzo, trabajoy sacrificio engrandecen nuestro Estado y dan sentido a lasinstituciones que lo integran.     Deseamos una España en la que los ciudadanos recuperen ymantengan la confianza en sus instituciones y una sociedad basada enel civismo y en la tolerancia, en la honestidad y en el rigor,siempre con una mentalidad abierta y constructiva y con un espíritusolidario.     Y deseamos, en fin, una España en la que no se rompan nunca lospuentes del entendimiento, que es uno de los principios inspiradoresde nuestro espíritu constitucional.     En ese marco de esperanza quiero reafirmar, como Rey, mi fe en launidad de España, de la que la Corona es símbolo. Unidad que no esuniformidad, Señorías, desde que en 1978 la Constitución reconociónuestra diversidad como una característica que define nuestra propiaidentidad, al proclamar su voluntad de proteger a todos los pueblosde España, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. Unadiversidad que nace de nuestra historia, nos engrandece y nos debefortalecer.     En España han convivido históricamente tradiciones y culturasdiversas con las que de continuo se han enriquecido todos suspueblos. Y esa suma, esa interrelación entre culturas y tradicionestiene su mejor expresión en el concierto de las lenguas. Junto alcastellano, lengua oficial del Estado, las otras lenguas de Españaforman un patrimonio común que, tal y como establece laConstitución, debe ser objeto de especial respeto y protección; pueslas lenguas constituyen las vías naturales de acceso al conocimientode los pueblos y son a la vez los puentes para el diálogo de todoslos españoles. Así lo han considerado y reclamado escritores tanseñeros como Antonio Machado, Espriu, Aresti o Castelao.     En esa España, unida y diversa, basada en la igualdad de losespañoles, en la solidaridad entre sus pueblos y en el respeto a laley, cabemos todos; caben todos los sentimientos y sensibilidades,caben las distintas formas de sentirse español. Porque lossentimientos, más aún en los tiempos de la construcción europea, nodeben nunca enfrentar, dividir o excluir, sino comprender yrespetar, convivir y compartir.     Y esa convivencia, la debemos revitalizar cada día, con elejercicio individual y colectivo del respeto mutuo y el aprecio porlos logros recíprocos. Debemos hacerlo con el afecto sincero, con laamistad y los vínculos de hermandad y fraternidad que sonindispensables para alimentar las ilusiones colectivas.     Trabajemos todos juntos, Señorías, cada uno con su propiapersonalidad y enriqueciendo la colectiva; hagámoslo con lealtad, entorno a los nuevos objetivos comunes que nos plantea el siglo XXI.Porque una nación no es sólo su historia, es también un proyectointegrador, sentido y compartido por todos, que mire hacia elfuturo.     Un nuevo siglo, Señorías, que ha nacido bajo el signo del cambioy la transformación y que nos sitúa en una realidad bien distinta dela del siglo XX.     Todos somos conscientes de que estamos asistiendo a profundastransformaciones en nuestras vidas que nos alejan de la formatradicional de ver el mundo y de situarnos en él. Y que, al tiempoque dan lugar a inquietud, incertidumbre o temor en los ciudadanos,abren también nuevas oportunidades de progreso.     Afrontar todos estos retos y dar respuestas a los nuevos desafíosque afectan a nuestra convivencia, requiere el concurso de todos: delos poderes públicos, a los que corresponde liderar y definirnuestros grandes objetivos nacionales; pero también de losciudadanos, de su impulso, su convicción y su participación activa.     Es una tarea que demanda un profundo cambio de muchasmentalidades y actitudes y, por supuesto, gran determinación yvalentía, visión y responsabilidad.     Nuestra Historia nos enseña que los grandes avances de España sehan producido cuando hemos evolucionado y nos hemos adaptado a larealidad de cada tiempo; cuando hemos renunciado al conformismo o ala resignación y hemos sido capaces de levantar la vista y mirar másallá -y por encima- de nosotros mismos; cuando hemos sido capaces decompartir una visión renovada de nuestros intereses y objetivoscomunes.     El bienestar de nuestros ciudadanos -hombres y mujeres-,Señorías, nos exige situar a España en el siglo XXI, en el nuevomundo que emerge aceleradamente; en el siglo del conocimiento, lacultura y la educación.     Tenemos ante nosotros el gran desafío de impulsar las nuevastecnologías, la ciencia y la investigación, que son hoy lasverdaderas energías creadoras de riqueza; el desafío de promover yfomentar la innovación, la capacidad creativa y la iniciativaemprendedora como actitudes necesarias para el desarrollo y elcrecimiento.     Todo ello es, a mi juicio, imprescindible para asegurar elprogreso y la modernización de España y nos ayudará, sin duda, aganar la batalla por la creación de empleo, que constituye hoy laprincipal preocupación de los españoles.     El siglo XXI, el siglo también del medio ambiente, deberá seraquel en el que los valores humanísticos y éticos que necesitamosrecuperar y mantener, contribuyan a eliminar las discriminaciones,afiancen el papel de la mujer y promuevan aún más la paz y lacooperación internacional.     Señorías, me gustaría referirme ahora a ese ámbito de lasrelaciones internacionales, en el que España ocupa una posiciónprivilegiada por su lugar en la geografía y en la historia delmundo.     De la misma manera que Europa fue una aspiración de España en elpasado, hoy España es Europa y nuestro deber es ayudar a construiruna Europa fuerte, unida y solidaria, que preserve la cohesiónsocial, afirme su posición en el mundo y consolide su liderazgo enlos valores democráticos que compartimos. Nos interesa, porquetambién nos fortalecerá hacia dentro. Europa no es un proyecto depolítica exterior, es uno de los principales proyectos para el Reinode España, para el Estado y para la sociedad.     Con los países iberoamericanos nos unen la historia y lazos muyintensos de afecto y hermandad. En las últimas décadas, también nosunen intereses económicos crecientes y visiones cada vez máscercanas sobre lo global. Pero, sobre todo, nos une nuestra lengua ynuestra cultura compartidas. Un activo de un inmenso valor quedebemos potenciar con determinación y generosidad.     Y finalmente, nuestros vínculos antiguos de cultura y desensibilidad próximos con el Mediterráneo, Oriente Medio y lospaíses árabes, nos ofrecen una capacidad de interlocuciónprivilegiada, basada en el respeto y la voluntad de cooperar entantos ámbitos de interés mutuo e internacional, en una zona detanta relevancia estratégica, política y económica.     En un mundo cada vez más globalizado, en el que están emergiendonuevos actores relevantes, junto a nuevos riesgos y retos, sólo cabeasumir una presencia cada vez más potente y activa en la defensa delos derechos de nuestros ciudadanos y en la promoción de nuestrosintereses, con la voluntad de participar e influir más en losgrandes asuntos de la agenda global y sobre todo en el marco de lasNN.UU.     Señoras y Señores Diputados y Senadores,     Con mis palabras de hoy, he querido cumplir con el deber quesiento de transmitir a sus señorías y al pueblo español, sincera yhonestamente, mis sentimientos, convicciones y compromisos sobre laEspaña con la que me identifico, la que quiero y a la que aspiro; ytambién sobre la Monarquía Parlamentaria en la que creo: como dijeantes y quiero repetir ahora, una monarquía renovada para un tiemponuevo.     Y al terminar mi mensaje quiero agradecer a los españoles elapoyo y el cariño que en tantas ocasiones he recibido. Mi esperanzaen nuestro futuro se basa en mi fe en la sociedad española; unasociedad madura y vital, responsable y solidaria, que estádemostrando una gran entereza y un espíritu de superación quemerecen el mayor reconocimiento.     Señorías, tenemos un gran País; Somos una gran Nación, creamos yconfiemos en ella.     Decía Cervantes en boca de Don Quijote: "no es un hombre más queotro si no hace más que otro".     Yo me siento orgulloso de los españoles y nada me honraría másque, con mi trabajo y esfuerzo de cada día, los españoles pudieransentirse orgullosos de su nuevo Rey.     Muchas gracias. Moltes gràcies. Eskerrik asko. Moitas grazas".

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